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El Sistema Solar es un Sistema planetario de la galaxia Via lactea que se encuentra en uno de los brazos de ésta, conocido como el Brazo de orion. Está formado por una única estrella llamada Sol, la cual le da nombre a este sistema, y ocho planetas, más el conjunto de planetas enanos que orbitan alrededor de la estrella, de los cuales los más conocidos son: Pluton, Eris, Makemake, Hammea y Ceres; al igual que el espacio interplanetario comprendido entre ellos. El Sistema Solar se encuentra a unos 28 mil años-luz del centro de la via lactea nuestra galaxia

Número de Satélites de los Planetas *Tierra: 1 *Marte: 2 *Júpiter: 60 *Saturno: 31 *Urano: 22 *Neptuno: 11 *"Plutón": 1

Las primeras explicaciones sobre cómo se formaron el Sol, la Tierra, y el resto del Sistema Solar se encuentran en los mitos primitivos, leyendas y textos religiosos. Ninguno de ellas puede considerarse como una explicación científica seria. Los primeros intentos científicos para explicar el origen del Sistema Solar invocaban colisiones o condensaciones de una nube de gas. El descubrimiento de los 'Universos-Islas', que ahora sabemos que son galaxias, se pensó que confirmaba esta última teoría. En este siglo, Jeans propuso la idea de que el paso de una estrella había arrastrado material fuera del Sol, y que este material se había entonces condensado para formar los planetas. Hay serios problemas en esta explicación, pero se han hecho recientes desarrollos sugiriendo que se sacó un filamento de una proto-estrella de paso, en momentos en los que el Sol era miembro de un holgado cúmulo de estrellas, pero las teorías más favorecidas, todavía involucran el colapso gravitacional de una nube de gas y polvo.

Los materiales compactos están en el núcleo. Los gases forman una atmosfera sobre la superficie.

Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y Plutón son planetas pequeños y rocosos, con densidad alta.

Tienen un movimiento de rotación lento, pocas lunas (o ninguna) y forma bastante redonda.

Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, los gigantes gaseosos, son enormes y ligeros, hechos de gas y hielo.

Estos planetas giran deprisa y tienen muchos satélites, más abultamiento ecuatorial y anillos.

El sol es una estrella, una bola gigante de fuego. Su composición es de 71 % de hidrogeno, 27 de Helio, y 2 % de elementos pesados. La temperatura de su superficie es de 5500 ª C y en núcleo de 10 millones de ª C,

En cualquier parte de la Tierra, podemos encontrar formas de vida. Puede ser muy pequeño, como una bacteria pero la podemos encontrar en sitios muy fríos, calientes, profundos, muy altos u oscuros.

Galileo desplegándose después de haber sido lanzado por la lanzadera espacial AtlantisTodos los seres vivos tienen en común en necesitar agua líquida. Donde puedas encontrar agua, habrá formas de vida, incluso si no puedes verlas. Si nosotros encontramos agua líquida en algún lugar del Sistema Solar, los científicos creen que podríamos encontrar vida allí también. Si no, siempre quedará el resto del universo para explorar.

Hay otra posibilidad. Todos los seres vivos que conocemos necesitan agua líquida. Pero puede haber en algún otro lugar seres que no necesiten agua. Quizá necesitemos aprender a reconocerlos.

Los planetas mas importantes son 8 y su clasificación son :

Los planetas interiores

Los miembros de este grupo son planetas rocosos relativamente pequeños: Mercurio, Venus, Tierra, Marte. A pesar de su semejanza inicial tienen diferencias: Mercurio y Venus son altamente calientes, mientras que Marte durante la mayor parte del año es terriblemente frío.

Los planetas exteriores

Difieren mucho de los interiores. Están mucho más alejados del Sol, y son mucho mayores. Júpiter, saturno, Urano y Neptuno son planetas gaseosos gigantescos, sin superficies sólidas.

Los planetas menores

Llamados también asteroides, abarcan varios miles de astros, la mayoría de ellos en órbita entre Marte y Júpiter (el cinturón de asteroides).

La mayoría de los astrónomos creen que estos cuerpos representan una clase de objetos primitivos, “dejados” durante la formación del sistema solar a causa del tirón gravitacional de Júpiter.Se conocen los siguientes planetas menores: Orcus, Varuna, Sedna, Quaoar, Ixión y 2002 TX300.

Los planetas enanos

En la actualidad, desde lo determinado por la Unión Astronómica Internacional (UIA) el 24 de agosto de 2006, Plutón, Ceres, Creonte y Eris o Xena son planetas enanos. En 2008 agregaron a Makemake y Haumea

El telescopio espacial Hubble descubrió dióxido de carbono y monóxido de carbono en la atmósfera de un planeta a 63 años luz de la Tierra, lo cual marca un paso en la búsqueda de vida extraterrestre, según informó la agencia espacial estadounidense NASA.

Estos compuestos fueron hallados en un planeta del tamaño de Júpiter a 63 años luz de la Tierra, formado de gases y líquidos y demasiado caliente para alojar vida tal como la conocemos.

Los compuestos orgánicos pueden ser consecuencia de procesos de vida, y si fueran detectados en una planeta similar a la Tierra podría "proveer la primera evidencia de vida más allá de nuestro planeta", indicó la NASA en un comunicado el martes.

Plutón dejó de ser considerado planeta porque no reúne las características necesarias para ser llamado así, ni cumple con la definición tradicional de planeta”, explica José de la Herrán, asesor técnico del Museo Universum

Para el investigador, un planeta es un cuerpo que no emite brillo propio, es opaco. Otra característica es que se trata de cuerpos esféricos y grandes en tamaño y “otra razón es que existen órbitas casi circulares alrededor del Sol y éstas están aproximadamente en el mismo plano”.

Plutón fue descubierto en 1930, precisa de la Herrán, no existían los medios para conocer con exactitud sus características. “Al descubrirse se le llamó planeta porque era planeta o estrella y decidió llamársele planeta”.

Con el paso del tiempo y con el análisis de este planeta, se tuvo la certeza de que su órbita no es circular y está muy inclinada “o sea no está en el plano de los demás planetas”, razones suficientes para definirlo de otra manera.

Con motivo de la XXVI asamblea general de la Unión Astronómica Internacional (UAI) realizada en Praga, agrega el experto, se determinó luego de largas e intensos debates que se redefiniera y con ello se reduce el número de planetas en el Sistema Solar de nueve a ocho.

Pongamos un ejemplo, dice de la Herrán, “un vaso y una taza sirven para lo mismo, pero no son lo mismo, tienen nombres diferentes porque tienen distinta forma y concepto”.

Para los estudiantes y los profesores que aprenden y explican el Sistema Solar “no será necesario realizar nuevos gráficos porque Plutón no cambia de tamaño, ni de lugar, ni de nombre sólo existe una redefinición y ya no será llamado planeta, los cuales pasan de nueve a ocho".

Cuando el sol transforme todo su hidrogeno en helio se apagara, pero esto no sucedera hasta aproximadamente 5 billones de años

Las masas en el espacio generan una atracción gravitatoria, bien, eso esta claro ¿ pero porqué?. Porque la gravedad es una distorsión en el tejido espacio-temporal del universo. ¿Que significa esto? Supongamos que apoyas una taza de café en un costado de la cama y de repente te subís a la cama, vas al medio y te pones a saltar ¿Que va a pasar? Vas distorsionar el tejido del colchón de manera que la taza se va a dirigir hacia el centro, además de volcar todo el café claro. Esto es solo un ejemplo claro en el Universo es todo un poquito más complicado. Ahora bien usando el ejemplo anterior tratamos de explicar porque giramos alrededor del Sol. Digamos que el Sol que es extremadamente masivo nos va "hundiendo" el espacio-tiempo de manera que nos marca un caminito para girar a su alrededor y la masa terrestre que si bien es insignificante al lado del Sol también "hunde" el espacio-tiempo condicionando aún más el caminito y también los planetas que nos rodean siguen hundiendo el espacio-tiempo y también condicionan en parte que giremos al rededor del Sol.

Bueno esto pasa con todos los planetas, cometas, asteroides y símiles que giren alrededor del Sol o de cualquier otra estrella.

El planeta Venus gira al revés. Astrónomos franceses han demostrado que, de hecho, este es el comportamiento más natural del planeta: rotar de este a oeste. El resto de los planetas de nuestro sistema solar giran de oeste a este, con la única particularidad de Urano que está muy inclinado. Hasta ahora, la única forma de explicar esta circunstancia era asumir que Venus se formó con una inclinación sobre su eje inusualmente grande que provocó que el planeta acabara totalmente patas arriba y por tanto su sentido de giro, aparentemente, se invirtiera. Pero Alexandre Correla y Jacques Laskar del "Astronomie et Systemes Dynamiques", Paris, se replantearon el problema desde el principio. "Nos fijamos en los puntos críticos de las ecuaciones tal y como lo haría un matemático", declaró Laskar. Descubrieron que no era necesario asumir esa inclinación inicial. Gracias a las altas capacidades de cálculo disponibles, fue posible considerar completamente todas las fuerzas que intervienen en Venus, tales como la fricción entre el núcleo y el manto del planeta, el calentamiento de su densa atmósfera debido al sol y el efecto periódico, semejante a las mareas, que ejerce el campo gravitatorio del sol sobre esa atmósfera. Lasker descubrió que este cúmulo de circunstancias podía subvertir la situación inicial de cualquier planeta. Parar y volver a empezar Sin embargo, la verdadera sorpresa fue que tal vez Venus no se hubiera inclinado nunca. Al contrario, la atmósfera pudo haber parado completamente la rotación del planeta para a continuación comenzar a girar en el sentido contrario. Este es el único resultado posible para un planeta con una atmósfera tan densa. "A la situación de Venus que actualmente podemos contemplar pudo haberse llegado a través de cualquiera de los dos mecanismos," declaró Laskar al New Scientist. Aunque es imposible saber cual fue la vía que siguió Venus, Laskar descubrió que era prácticamente inevitable que Venus haya acabado así. Si eso es cierto, se podría esperar que planetas extrasolares de características similares a las de Venus tuviesen una rotación igualmente inversa. "Es un resultado general y aplicable a cualquier planeta con una atmósfera pesada," confirmó Laskar.

Las constelaciones son una agrupación convencional de estrellas cuya posición en el cielo nocturno es aparentemente tan cercana que los astrónomos de las civilizaciones antiguas decidieron vincularlas mediante líneas imaginarias, ideando así figuras sobre la bóveda celeste. En la inmensidad del espacio, en cambio, las estrellas de una constelación no están, necesariamente, localmente asociadas; incluso pueden encontrarse a cientos de años luz unas de otras. Las antiguas civilizaciones sugirieron formas y figuras en el cielo para identificar la distribución observada de las estrellas; esas formas fueron tanto de animales y seres mitológicos, como de objetos de uso cotidiano. Se las llamó constelaciones y actualmente resultan un esquema útil para delimitar una zona del cielo.

Hoy se consideran 88 constelaciones, es decir, la bóveda celeste se ha subdividido en 88 sectores definidos; a cada una le corresponde una determinada región del cielo: hay constelaciones visibles desde ambos hemisferios de la Tierra y otras observables sólo desde uno de ellos.

Entre las constelaciones más conocidas se hallan las que se encuentran proyectando el plano de la órbita de la Tierra sobre el fondo de las estrellas fijas: son las constelaciones del Zodíaco. Por fuera de la banda zodiacal, algunas muy conocidas son Cruz del Sur (visible desde nuestro hemisferio) y Osa Mayor (visible desde el hemisferio Norte), ya que las mismas permiten ubicar la posición de importantes puntos de referencia (polo sur y norte celestes, respectivamente).

La distinción entre el día y la noche es la más obvia de realizar, siendo el siguiente paso el agruparlos en una unidad de tiempo que abarca un ciclo de luz-oscuridad. Después se unen en grupos de siete días llamados semanas (de sept, ’siete’ en latín). Y son siete los días de la semana, pues siete eran los astros móviles sobre el fondo fijo de un firmamento de estrellas que observaban los primitivos astrónomos. A saber: El orden viene dado por proximidad y por unos valores que la antigua astronomía calculaba a partir de su posición en la bóveda celeste. Comenzaron por el más próximo a la Tierra según la concepción Toloméica del Universo, la vigente en esos días. Así consideraban que el astro más cercano era el Sol (sol, solis, en latín) al que dedicaron el primero de los días. Nótese a este respecto que la semana comienza en domingo y acaba en sábado, día que el pueblo judío dedicaba al descanso al final de la misma. Así se dice cap de setmana,’cabeza de semana’ en catalán, al conjunto de días festivos del actual fin de semana. Algunos idiomas corroboran el origen del nombre, como es el caso del inglés sunday (dies solis, ‘día del Sol’ en latín). Posteriormente, con la cristianización del Imperio Romano se dedicó el día al Señor y le llamamos domingo (de dies Dominica, ‘día del Señor’ en latín). También se le colocó en último lugar de la semana como correspondía al día del descanso. El siguiente astro fue el consagrado a Selene, diosa griega que simbolizaba la Luna. El lunes (dies Lunae, ‘día de la Luna’ en latín) también muestra más clara su procedencia en el monday inglés o en el montag alemán. El martes (dies Martis, ‘día de Marte’ en latín) fue dedicado a Marte, dios romano de la guerra. El conocido por planeta rojo fue asimilado al dios guerrero precisamente por su color, el de la sangre y el fuego. El nombre de sus satélites Phobos y Deimos corresponden al de los hijos del dios, que conducían su carro de combate. El miércoles (dies Mercurii, ‘día de Mercurio’ en latín) fue asimilado a Mercurio, dios romano de la velocidad, precisamente por ser éste el planeta con el movimiento aparente más rápido de los siete. Otras lenguas mantienen la misma raíz latina, como el dimecres catalán o el mercoledì italiano. El jueves (dies Jovis, ‘día de Júpiter’ en latín) fue dedicado a Júpiter, el mayor de los dioses del panteón romano. El planeta que simbolizaba al dios por su tamaño y por su lento movimiento aparente, enseñoreándose del firmamento. El viernes (dies Veneris, ‘día de Venus’ en latín) fue consagrado a Venus, diosa de la belleza, precisamente por esta cualidad, la belleza del lucero del alba. Otras lenguas mantienen la misma raíz latina como el vendredi francés o el venerdì italiano. Y finalmente, el sábado (dies Saturnus, ‘día de Saturno’ en latín) fue asimilado a Saturno por la gran cantidad de satélites que posee, como la gran cantidad de hijos del dios de la agricultura. De nuevo podemos constatar la similitud con el saturday inglés, en donde no se cambió la denominación, como en otras lenguas, por la del sabbatum latino, que deriva a su vez del shabbath, ‘descansar’, en hebreo, y que era el día de descanso antes de que el cristianismo lo cambiase por el domingo.

Un eclipse es la ocultación de un astro por otro. En un eclipse solar, nuestra Luna tapa la imagen del Sol. Si es total, produce uno de los fenómenos más impresionantes de la Naturaleza.

La sombra de la Luna está dividida en la umbra y la penumbra. Si uno observa el eclipse desde la umbra, el eclipse que se ve es TOTAL. Si se observa desde la penumbra, el eclipse será PARCIAL.

La zona desde donde se ve como total es de reducido tamaño (unos 270 kilómetros como máximo), de forma mas o menos circular, representada en el grafico como un circulo negro. Alrededor, con el mismo centro, está la zona donde se ve como parcial, mucho mas extensa (unos 4800 kilómetros) representada como un circulo de color gris. Por el movimiento del Sol, la Luna y la rotación terrestre, se desplaza a gran velocidad, dando una 'zona de eclipse total' y dos ' zonas de eclipse parcial' al norte y al sur.

La atracción gravitatoria de la Luna sobre la Tierra hace subir el nivel del océano a ambos lados de nuestro planeta y crea así dos abultamientos. A medida que la Tierra gira de oeste a este, estos dos bultos —de los cuales uno mira siempre hacia la Luna y el otro en dirección contraria— se desplazan de este a oeste alrededor de la Tierra.

Al efectuar este desplazamiento, los dos bultos rozan contra el fondo de los mares poco profundos como el de Bering o el de Irlanda. Tal rozamiento convierte energía de rotación en calor, y este consumo de la energía de rotación terrestre hace que el movimiento de rotación de la Tierra alrededor de su eje vaya disminuyendo poco a poco. Las marcas actúan como un freno sobre la rotación de la Tierra, y como consecuencia de ello los días terrestres se van alargando un segundo cada mil años.

La razón del color anaranjado es por la dispersión de la luz en la atmósfera. Cuando la luna se encuentra cerca del horizonte, la luz lunar debe atravesar más atmósfera para llegar a nosotros que cuando está directamente encima de nosotros.

Unas tres veces más de atmósfera para llegar a nuestros ojos

En el proceso, la luz azul, verde y violeta se dispersan por las moléculas de la atmósfera. Esta es la razón de que solo veamos el amarillo, naranja o rojo.

La luna puede tener un color anaranjado en cualquier época del año. Algunas veces este fenómeno ocurre incluso cuando la luna se encuentra perpendicular a nosotros, por causa del polvo, humo o polución en la atmósfera. El tamaño de estas partículas determina el color con que veremos la luna.